Hola,

«Fueron las victorias anteriores de Ender las que enseñaron al enemigo a pensar en nosotros como un tipo de criatura cuando en realidad somos algo muy distinto. Fingió todo este tiempo que los humanos somos seres racionales, cuando en realidad somos los monstruos más terribles que estos pobres alienígenas podrían haber imaginado en sus pesadillas»

Ya sé que medio prometí no volver a leer ninguna novela de Orson Scott Card tras el chasco que me llevé al terminar Hijos de la mente, pero pasé hace poco por la librería para ver si habían traído algo nuevo de Mundodisco (sí, vale, ya sé que estoy encasillada, ¿y qué?), y me encontré con La sombra de Ender, el primer libro de la nueva (es un decir) saga paralela al universo de Ender. Y la verdad es que, aunque no me ha gustado tanto como me gustó El juego de Ender, me he quedado muy cerca del nivel de agrado que me dejó dicha novela.

Tal vez este hecho se deba a que los acontecimientos suceden más o menos en el mismo margen temporal de El juego de Ender. Sin embargo, en este caso el protagonista central no es Ender... sino el pequeño amigo que éste hizo en la Escuela de Batalla, aquel niño jovencísimo y bajito al que todo el mundo, incluido él mismo, llamaba Bean. Aquel pequeño con una mente extremadamente analítica y brillante, al cual no se le escapaba nada, y que avergonzaba a los niños mayores que él por su afilada capacidad de cálculo y sus extraordinarios conocimientos. No es de extrañar, pues Bean es capaz de absorber la información como una esponja absorbe el agua.

La vida de Bean no fue para nada un camino de rosas. Huérfano desde su nacimiento, sobrevivió en las calles de Rotterdam como pudo, hasta que fue acogido por la banda infantil callejera liderada por la pequeña Poke. Ya desde su tierna infancia, Bean demostró ser un niño con una capacidad mental extraordinaria para su corta edad, y ayudó a Poke a elaborar un plan para garantizar la supervivencia de la banda: convencer (al estilo mafioso, claro: o me ayudas, o te mato a pedradas) a un matón para que les garantizara el acceso a los comedores sociales. Poke eligió a Aquiles, un chaval que en principio parecía buen candidato (a pesar de tener una pierna más corta que la otra, era un conocido matón, y tenía ciertas dotes de liderazgo), quien se incorporó al grupo a pesar de las reticencias iniciales de Bean...

Sin embargo, los hechos sucedidos en la banda de Poke (que no revelaré aquí, pues estos hechos marcarán el carácter de Bean y además pueden reventar parte importante de la historia) harán que se fije en él sor Carlotta, una monja cuya orden trabaja estrechamente con la Flota Internacional, buscando en las calles a niños que puedan ser buenos candidatos para ingresar en dicha flota, y formar así un ejército capaz de hacer frente a la amenaza de la Tercera Invasión Insectora (las otras dos Invasiones por parte de esta raza alienígena, para quien no sepa nada de la saga de Ender, dejaron a la Tierra prácticamente al borde de la destrucción, y es claro que una tercera guerra acabaría extinguiendo a la Humanidad de la Galaxia). Sor Carlotta ofrecerá a Bean algo que éste ansía para sobrevivir: un lugar alejado de las calles, donde le darán comida, conocimientos y alojamiento. En definitiva, sor Carlotta ofrece a Bean la oportunidad única de seguir con vida.

En la Escuela de Batalla, Bean se convertirá en una auténtica máquina soldadesca, no tanto por su físico, sino por su prodigioso intelecto. Y, cómo no, llegará a conocer a Ender y le ayudará, como narra El juego de Ender, a ganar los juegos de entrenamiento que le plantean los instructores. En el fondo, una vez que Bean llega a la Escuela de Batalla, la historia es la misma que se puede leer en El juego de Ender, pero vista desde la excepcional perspectiva del inteligentísimo Bean. ¿Cómo es posible que un niño tan pequeño sepa tanto? La respuesta también está en estas páginas...

Es curioso cómo un personaje secundario puede llegar a dar tanto de sí. Todo aquel que leyó en su día El juego de Ender recordará con cierta intensidad el personaje del pequeño Bean. Sin embargo, aquí va mi análisis de por qué creo que, en realidad, La sombra de Ender no está completamente a la altura de El juego de Ender: es por los propios personajes protagonistas. En El juego de Ender, el protagonista, Ender, era un niño pequeño; muy duro, sí, y era el comandante que todos esperaban que fuera. Pero siempre el lector era consciente de que Ender era un niño antes que un soldado; un niño pequeño, hambriento de comprensión y de paz, lejos de su familia y de sus seres queridos. Sin embargo, en La sombra de Ender el protagonista, Bean, es un lobo solitario, frío, calculador y mucho más pequeño y joven que Ender. Sin embargo, en prácticamente todo momento da la sensación de estar leyendo las vivencias de un adulto. No se genera la misma intensidad psicológica leyendo al pseudoadulto Bean que leyendo las peripecias del niño Ender.

Sin embargo, creo que es un libro muy decente, y llega a enganchar aun habiendo leído El juego de Ender y sabiendo qué va a suceder en muchos puntos de la trama. Tal vez, estoy pensando ahora mismo, el libro cause mejor impresión si no se ha leído nada sobre Ender con anterioridad.

Los que lo habéis leído, ¿qué opináis?

Un besote